Me casé en el año 2012, con 26 años.  Siempre quise ser madre, de hecho, de pequeña soñaba con ser mamá… tenía la ilusión de casarme y enseguida tener hijos, porque quería ser madre joven. Rubén también quería ser papá, nos casamos pensando que enseguida nos quedamos embarazados. Pero nuestros planes no son lo que la vida tiene planeado.

En diciembre de ese año me quedé embarazada de “guisantito”, así lo llamábamos cariñosamente…En la primera ecografía de guisantito y nuestra como padres, nos dieron una mala noticia…

No se oía el corazón o bien porque era demasiado pronto o bien  porque no iba bien… así que tuvimos  que esperar un par de semanas para saberlo. La primera prueba de sufrimiento como padres… y la que nos esperaba… Volvimos a las dos semanas, menudas dos semanas pasamos… con un miedo tremendo…yo tenía muchísimas dudas y una inseguridad terrible.

Cuando pusieron el ecógrafo y vi la cara del ginecólogo, supimos que no iba bien. Me pasaron muchísimas cosas por la cabeza…era todo nuevo para mí.  Primero me dieron la opción de ingresar y hacer un legrado, después probar con las pastillas abortivas, elegimos las pastillas porque me lo recomendaron. Que horrible… cuánto lloramos… al principio me entró muchísima rabia, no entendía por qué no iba bien, a todos los que conocíamos a nuestro alrededor se quedan embarazados y les iba bien.  Teníamos mucha pena, estábamos tan ilusionados, tan contentos…lloramos muchísimo, creo que las lágrimas caían solas…Al la mañana siguiente me puse las pastillas, que miedo tenía, pero tenía que hacerlo…Qué frío, qué escalofríos, que mareos, que mal estar, que tristeza…fue horroroso… Esta es mi historia, esta es nuestra historia, fruto de nuestro amor.

Mío como madre que lo lleva dentro y nuestro como familia…Todo pasó y Rubén y yo teníamos mucha pena pero, deseábamos con todas nuestras fuerzas ser papá y mamá…

Al poco nos volvimos a quedar embarazados, nunca olvidaré esa segunda prueba de embarazo y nuestras miradas de emoción. Pero a la semana de saber que estaba embarazada, una noche, me desperté porque me dolía muchísimo la barriga, fui al baño y empecé a sangrar, no podía creerlo, no entendía por qué nos pasaba esto a nosotros, por qué no iba bien… estuve toda la noche llorando, esa noche la pasé en vela llorando y enfadada con Dios, le decía que él tenía la culpa de todo y que no entendía cómo nos hacía esto…

Pasó el tiempo… y a pesar de nuestro miedo y de la decepción que teníamos, deseábamos ser papás, los médicos nos dijeron que todo estaba bien, que solo era cuestión de volver a intentarlo, que éramos fértiles… pasó el tiempo… el 16 de marzo me hice una prueba de embarazo, después de un retraso considerado, sí estaba embarazada… no me atrevía a hacerme la prueba porque pensaba que en cualquier momento volvería a sangrar, y tenía miedo, por eso me esperé hasta que tuve fuerzas para hacerme la prueba …Dio positivo y a la los pocos días fui a hacerme una ecografía.

Entré en la habitación con las piernas como flanes y apretando los dientes, creo que se oía el rechinar de mis dientes…que miedo teníamos…que angustia pasamos… Cuando pusieron el ecógrafo y escuché ese latido tan fuerte, noté un vuelco en el corazón y la alegría y la emoción se apoderaron de mí. Creo que volví a respirar…Son emociones que cuando cierros los ojos, todavía hoy las recuerdo con muchísimo cariño.

Pero no pasé el típico embarazo tranquilo, después de la experiencia y de haber tenido dos abortos, tenía muchísimo miedo, siempre con la sensación de que en cualquier momento lo voy a perder… además para el colmo, en la ecografía de las 20 semanas no dijeron que veían una mancha en su cerebro y que podría tener el síndrome de Edwards (mirar por internet si no lo conocéis, nosotros es lo que hicimos enseguida) así sin más, o lo tenía o en la siguiente ecografía desaparecería…

Imaginar hasta la siguiente ecografía como estuvimos Rubén y yo… no sé lo que quiere Dios de nosotros pero siempre le decimos que no nos quiera tanto…que nos ahoga…

En la siguiente ecografía fuimos con muchísima angustia, siempre que voy a una ecografía he tenido tantas malas experiencias que voy con el corazón en un puño, pasó muchísimos nervios, esta vez temblaba de miedo… pero nos dieron una buena noticia! Había desaparecido la mancha y estaba todo correcto y además nos dijeron que era una niña! Sí, era Martina!!!  Os podéis imaginar el embarazo que pasé con ella?!! Sinceramente no lo disfrute casi nada, sólo quería que naciera y fuera todo bien, tenía miedo, mucho miedo, y sólo deseaba tenerla en mis brazos…que cosas, en esa época no se me pasaba por la cabeza que después de nacer podría pasar muchísimas cosas, que me lo digan ahora, mi Mateito…

Martina nació el 11 de noviembre de 2013 con 4 kilos 150 gr y 49 cm. Una niña preciosa gordita y con pelazo!!!

Me sentí tan feliz… cada vez que recuerdo el momento en el que me miró la nena un segundo después de ponérmela en el pecho, nada más salir de dentro de mí, me emocionó, que sentimiento tan único…tan indescriptible…Martina es una niña alegre, inteligente y sensible. Es mi niña bonita la que siempre ha estado a mi lado, mi motor, la primera, mi motivo, mi vida. La primera que me enseñó a ser mamá. La primera en multiplicar mi amor… pienso en ella mientras escribo y no puedo evitar no emocionarme…

Al poco tiempo, justo cuando Martina cumplió los 3 meses, supimos que estábamos embarazados de nuevo, fue tan sorprendente, sinceramente no sabía que podría quedarme tan rápido… el embarazo de mi Mateito nos sorprendió muchísimo, pero a la vez nos alegró tanto…

Después de todo lo que pasamos, no podíamos dejar de alegrarnos, es una bendición poder tener otro hijo, el embarazo de Mateo, lo disfruté muchísimo, creo que con el que más disfruté en todo, ya era santo desde la creación, nueve meses de ilusión. Martina parecía que sabía lo que estaba pasando, no dejaba de darme besos en la barriga…

Mateo nació el día 8 de noviembre de 2014, con 4 kilos 240gr y 52cm, un parto precioso y rapidísimo! Siempre digo que Mateo fue especial incluso el día de su llegada, nació un sábado por la mañana, fue perfecto como lo es y lo será siempre. El sábado es el cumplimiento de la obra de Dios, Mateo, nació un sábado y murió un sábado…

Antes de que Martina cumpliera el año pudimos estar en casa, en familia, madre mía qué feliz me sentía!!!! Sentía  que era el momento de descansar con mis dos bebés, solo tenía ganas de disfrutar de los dos, de cuidarlos, de amarlos, de abrazarlos, de achucharlos de salir a la calle, de pasear al sol, de darles de comer y dormir con ellos… mi amor se había vuelto a multiplicar y solo tenía ganas de disfrutarlos.

Madre mía, miro hacia atrás y me doy cuenta de que estoy muy loca, loca de amor, pero esta locura me ha salvado… que después de todo y sobre todo de la muerte de Mateo, me ha cambiado la vida, pero sobre todo, yo he cambiado, pero no me ha quitado la ilusión de tener hijos, de ser madre, al contrario, me lo ha sellado en mi corazón, lo ha hecho más grande. Es un tatuaje en mi piel, en mi corazón. Cada hijo es un regalo, cada hijo una lección para la vida, cada hijo es único y especial.

No tengo ningún derecho a ser madre, no soy quien para tener hijos, es una responsabilidad inmensa, y una bendición que me da la vida.

El noviembre de 2015 me enteré del embarazo de Gonzalo, después de casi un mes sangrando, fui al ginecólogo, y menuda sorpresa cuando me dijo que estaba embarazada, cómo podía ser?? Si estoy sangrando? Pues sí allí estaba mi bebé. El principio del embarazo de Gonzalo fue delicado, tuve que estar en reposo porque tenía una hemorragia que podrías arrastrar al bebé… y sinceramente lo pasé mal…Pero estaba tranquila, sabía que tenía y tiene un santo, al mejor en el cielo… Y que cuida  de nosotros…

Le pusimos Gonzalo por su significado, “el que lucha” nos pareció perfecto, luchó dentro de mí y a pesar de todo lo que sangraba allí estaba, mi bebé, fuerte!

Gonzalo nació el 19 de julio con 4 kilos 340 gr y 53cm, un hermoso bebé gordito, precioso con llanto de cochinillo que ahora me rió pero nos sorprendió muchísimo!! Y por las noches era horroroso!! Ja, ja, ja… ahora me río…

El nombre de Martina y de Mateo creo que ya expliqué en una ocasión en IG, pero resumiendo… Martina se llama así por mi abuelita, era su segundo nombre y siempre me ha gustado muchísimo, ella me contaba la historia de la mártir y me encanta.

Mateo lo eligió su papá, la verdad es que al principio no me gustó, cuando Rubén me dijo que le gustaba el nombre de Mateo, a mí automáticamente me salió decirle que no, que cuando era pequeña me perseguía un niño italiano que se llamaba Mateo y que no me gustaba, pero él me contestó: “sabes lo que significa?” “Significa, regalo de Dios, Don de Dios…”

Al oírlo me dio un vuelco en el corazón, (seguro que os ha pasado alguna vez con alguna decisión o cosa importante, que te quedas tranquila, en plan teniendo la certeza de que sí, que es perfecto) todavía me acuerdo como si fuera ayer, estábamos en la cama, hablando tranquilamente… no sé por qué supe que ese era el nombre, Mateo, era perfecto, mi regalo, mi niño, mi Don.

Siento frío mientras escribo estas líneas y os aseguro que hoy hace calor… en fin, me emociono…Nuestra experiencia de amor como padres es inmensa, ha superado nuestras expectativas…

Cuando me casé solo pensaba, “ahora tendré a mis hijos, disfrutare de ellos y de mi marido y comeremos perdices…” En serio??? Ya está??? Eras así de superficial??  SÍ, que se le va a hacer, así era…Pues no, la realidad ha superado a la ficción , Dios ha hecho una historia conmigo maravillosa, no sé porque estoy contenta, debería de estar triste, tu hijo ha muerto, sí estoy triste, soy humana y me pongo muy triste cuando me acuerdo de Mateo, pero no cambiaría a Mateo por ningún hijo, por ninguna otra vivencia, por nada, es mi Don, el me ha enseñado la verdad, la vida, a ser feliz, a saborear la felicidad, a ver que no se acaba aquí, que existe el cielo, estoy segura de que nuestro hijo nos espera en el cielo, y tengo varias pruebas que me lo han confirmado y que guardo en mi corazón…

HOY QUIERO ANUNCIAROS DE QUE ESTAMOS EMBARAZADOS, ESTAMOS MUUUY CONTENTOS!!! Si Dios quiere, nacerá nuestro cuarto bebé en octubre. No podía ser menos y cuando fuimos a la primera eco, no latia su corazoncito y como siempre, ha sido todo muy precario, pero ahora nos han dicho que está todo bien, así que me quedo con el hoy, hoy está bien, hoy estoy embarazada, el futuro no existe. Así que disfrutaré del presente.

Gracias a todos los que habéis leído este post!!

Y de anunciaros el nuevo embarazo!!! Tenía ganas de que me conocierais mejor. Y que supierais un poco más de Rubén y de mí, creo que es bueno conocer la historia del otro para entender al otro…

Un abrazo,

Y mucho amor para todos.