Tenía muchas ganas de hacer este post, primero porque me lo preguntáis muchísimo y segundo porque la detección temprana es importante para el cáncer infantil.
Además hoy me parece que es un día perfecto para publicarlo, 15 de febrero, Día Internacional del Cáncer Infantil. Para nosotros es un día imposible de olvidar. A pesar de que creemos que todos los días son importantes para la concienciación de esta maldita enfermedad, que cada vez está más presente en las vidas de todo el mundo, sin extinción de nada de nada… (Ya sabéis a lo que me refiero) (El cáncer no entiende ni de edades ni de razas…) Pero aprovechar un día memorable como hoy para tratarlo es bueno, al menos eso creemos.

Voy a hablar desde mi experiencia, pero seré bastante directa, ya me extenderé en mis memorias que si Dios quiere, algún día me gustaría publicar.

Cuando Mateo nació tenia la expresión de la cara tensa, decíamos que parecía que le doliera algo o que no se encontraba bien. Con el ceño fruncido y rígido, siempre lo veía así… y yo siempre pensando que no era normal su expresión de la cara, algo me decía que no iba bien… lo llevábamos a las revisiones ordinarias, nada mas al nacer, a la semana y a los quince días si no me equivoco y el pediatra lo veía bien, así que confiamos en el profesional (no por mucho tiempo). Después de mi experiencia decir que las madres en muchísimas ocasiones sabe más que el pediatra de cómo se encuentra su hijo.

En fin, en esta ocasión voy a centrarme en explicar los síntomas que nos hicieron a Rubén y a mí acudir a urgencias sin pensárnoslo…

Todo empezó cuando Mateo había cumplido el mes. Exactamente la noche del día 11 al 12 de diciembre, (Mateo cumplió el mes el día 8), ese día, el 11, fui por la tarde al pediatra a la revisión del mes, le dije que llevaba todo el día sin parar de llorar y él me contestó que lloraba por hambre, que es un niño gordito que pasaba hambre…después de ese día, por supuesto, nos cambiamos de pediatra… por esto principalmente y por otras muchas razones que hacían que no pudiéramos seguir llevando allí a nuestros hijos. obviamente no me transmitía confianza.
A la noche cuando llegamos a casa, Mateo seguía llorando bastante…al principio dijimos que serían cólicos… Yo me sentía inquieta, algo me decía que no iba bien… pero claro, veníamos de estar en el pediatra…

Pero mi alarma saltó cuando fuimos a bañarlo.

Estoy terminando la carrera de Magisterio de infantil, en una de las asignaturas (infancia y salud) de primero, nos daba la asignatura varios pediatras que cada vez iban viniendo a dar las charlas… y en una de ellas, uno de los pediatras hablo de las petequias, dijo que si veíamos una, apretábamos y no se iba, que lleváramos a ese niño corriendo al hospital…

Buscar en internet petequias, creo que es importante que sepáis lo que es… más teniendo hijos… pero deciros que los peligrosos son los que salen sobre todo por debajo de la cintura o sea piernas. Por el torso o por la cara, en algunos niños les sale solo por el esfuerzo de vomitar o llorar y no hay que darle más importancia porque tal y como salen se van…

No sé por qué me acordaba de las petequias, supongo que porque tenía que acordarme, para poder llevar a Mateo a tiempo al hospital y vivir la experiencia de amor más bonita del mundo. Porque no creo en las casualidades. Y gracias a saberlo estoy segura de que lo llevamos a tiempo, los oncólogos nos dijeron que su analítica de cuando llegó era de una persona ya muerta, y estaban sorprendidos de que estuviera vivo…pero sólo tenía un mes…
Mateo tenía las petequias en las piernas… apreté y no se iban. No lo dudamos, le dije a Rubén que teníamos que llevarlo al hospital y así hicimos.

Nuestra pesadilla empezó esa noche, la noche del 11 al 12 de diciembre a las 3 de la madrugada, cuando nos dieron la noticia tras hacerle una analítica de que nuestro hijo tenía leucemia, el cáncer infantil más común.

Aquí os dejo unos cuantos síntomas que pueden alertarnos de que nuestros hijos puedan tener cáncer…
No pretendo asustar a nadie, no es cuestión de ponernos nerviosos por todo y no pretendo quitaros la paz… así que solo deciros que el saber no ocupa lugar y como en nuestro caso, nos sirvió de mucho… y tanto… un bebé de un mes es difícil saber qué le pasa, si ya nos cuesta saber diferenciar cuando tienen hambre, sueño, caca, eructo o mal estar…

Es cuestión de tiempo para conocerlos. Aunque decir que las madres tenemos ese “algo” con los hijos que solo la mamá tiene. Somos las guardianas de nuestros bebés y nuestros hijos, que en muchas ocasiones como ellos no pueden comunicarse o expresar lo que les pasa, ya lo hacemos nosotras por ellos.

Aquí os dejo los síntomas:

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